SK y su deseo de convertir las calles en museos al aire libre.

603265_394339453986808_1371151686_nNo hay mayor escuela que la calle para Héctor Leonte, o mejor conocido como SK, quien ha aprendido la mayor parte de lo que sabe hoy en cuanto a las artes y a la vida desenvolviéndose fuera de un aula de clases.

La inquietud hacia el arte del grafiti surgió desde una temprana edad, cuando él y sus amigos que pertenecían al grupo ciclista BMX decidieron comprar spray para pintar las bicicletas. Su gusto hacia el dibujo le hizo inscribirse en Bellas Artes y en la UASD, pero la práctica le ha hecho quien es hoy.

“La calle es y será mi mejor maestro. Aquí vino mi mejor evolución junto con hacer tatuajes, montar zancos, hacer de payaso, mimo para ganarme la vida. Mi arte es mi vida y la he vuelto parte de mi”.IMG-20150222-00516

Antes de dedicarse a tiempo completo a las artes, trabajaba en un restaurant de hamburguesas. Allí tuvo un accidente donde casi pierde un brazo. Héctor nos cuenta que estando en el hospital tuvo un sueño que le hizo recapacitar: una voz le dijo que le quitarían el brazo porque no lo utiliza para explotar su talento. Despertó con un deseo inmenso de dibujar. Se recuperó, renunció de su trabajo y decidió dedicarse por completo al arte, que para él es sinónimo de vida.

“Renuncié al trabajo sin saber qué haría sin empleo ni casa, y así el arte me salvó el bolsillo haciendo letreros y t-shirts pintados (serigrafía)”.

600851_4071437098080_768072702_nLos sueños tienen un rol determinante en la vida de Héctor. Fueron lo que hicieron que reaccionara y se enfocara en lo que realmente le apasiona, y son precisamente ellos en donde encuentra generalmente inspiración para crear sus obras. Esto puede ser explicación del por qué le gusta dormir tanto como nos dice, pues cuando lo hace está consiente de lo que sueña y resulta una experiencia, más que de descanso, creativa.

Héctor busca con su trabajo que todos, pobres o ricos, puedan disfrutar del arte, ya sea en un callejón, una cancha, un barrio, o donde sea. Romper con todas las limitantes y volver las calles del país en museos al aire libre.

“Quiero llegar al fin del universo con mi arte e inspirar a todos los niños índigos y niños cristal que estén perdidos en el mundo y aún no conocen y no explotan su potencial cósmico al máximo por miedo a lo que la gente piense de ellos”.

Entiende que el arte es un lenguaje universal, el cual no es racista pues es puro en todas sus manifestaciones. Y su mayor inspiración, a parte de la que encuentra en sus sueños, está en el trabajo de Salvador Dalí y en el de Jackson Pollock por su simplicidad en el diseño.

“El arte es todo aquello que hacemos con muchas ganas […] es todo. Es vida, es muerte, es, en pocas palabras, lo único que puede salvar este mundo egoísta que solo piensa en gastar y no quiere ayudar al planeta”.

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Para ver más de su trabajo, visita sus páginas en instagram y en facebook.

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