“La música une los pueblos, y donde hay música no hay mala intención…”

jose-lopez-la-vellonera-artecalleJosé López, también conocido como la “Vellonera Humana”, ya que su repertorio cuenta con 3,000 canciones, inició su trayecto musical en su pueblo natal, Salcedo. Allí dirigió una rondalla intercomunal en los años 70’s y con ella realizó más de 500 presentaciones a nivel nacional. Nos contó con mucho orgullo que junto a ese grupo creó una misa campesina que más tarde llegó a formar parte del archivo del Vaticano.

 Una “Misa Campesina”, según nos explicó, es lo que resulta cuando se fusionan sonidos comunes de la labor de un campesino, como el ritmo del hacha cuando se corta a un árbol o la melodía que cantan cuando recogen la cosecha de café, con letras litúrgicas. Esta peculiaridad llamó tanto la atención del papa Juan Pablo II en una de sus visitas al país, que solicitó una grabación de dichas canciones.

 “…el nos llevó [el padre Félix Arcarate] un día de la Altagracia para Higuey y el Papá Juan Pablo II estaba celebrando la misa, y las canciones que estábamos cantando era nuestra misa campesina, y entonces recuerdo que el dijo: ‘Esas canciones que están cantando no son del devocionario de la Iglesia Católica, esas canciones son diferentes y quisiéramos saber si fuera posible que nosotros las tengamos’”.

jose-lopez-la-vellonera-artecalle\Actualmente puedes encontrar a la “Vellonera Humana” en la Calle el Conde tocando la guitarra y la armónica simultáneamente, compartiendo su talento con todos los transeúntes. Se ha unido al movimiento Arte Calle, liderado por Camilo Rijo Fulcar, y, aparte de deleitarnos con un repertorio que va desde los Beatles hasta el merengue típico, regala su basto conocimiento musical todos los domingos en la Escuelita de Música del Conde. Se unió a este proyecto porque está seguro de que la música y las artes son remedio para muchos de los males de la sociedad.

 “La música une los pueblos, y donde hay música no hay mala intención porque si incluso estamos planeando los domingos dar clases de guitarra a los muchachitos, a los limpiabotas, a cualquiera, porque el muchacho al que tu le enseñas a tocar un instrumento, o que se interesa por tocar un instrumento, estoy casi seguro que no se mete en drogas, porque va a usar su tiempo, porque la música da muchas satisfacciones y precisamente quien usa las drogas es carencia lo que tiene, quiere buscar en ellas las carencias que le faltan.”

 La “Vellonera” regresó al país de Caracas, Venezuela hace un año. Y ha vuelto para apoyar a mejorar al país con el arte, no sólo porque sabe que invulucrarse en la música evita el uso de drogas, sino también porque disminuye la delincuencia; específicamente, al aprender a tocar un instrumento, el joven tiene un compromiso y una motivación para realizarse.

 “La música es muy interesante, entonces me parece muy bien que ustedes, la juventud, estén emprendiendo ese tipo de cosas, esas ideas. Nosotros las estamos haciendo aquí, pero que ustedes la difundan para que la gente se entere que no todo está perdido. Hay mucha esperanza.”

 

 

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